5 de octubre de 2017

Secesionismo: La persistencia de la ficción

El Criticón

«Fem història». I tant que heu fet història…!, la que os ha dado la gana, por cierto. Pero, sinceramente, tampoco creo que deba llevarse a asombro nadie de los que aún tengan dos dedos de frente —esos pocos, estadísticamente hablando, a quienes el incesante bombardeo propagandístico no les ha dejado hecho polvo el cerebro—, ya que este fenómeno, el de la manipulación histórica por parte de los nacionalismos, como bien es sabido, no es en absoluto novedoso. Y tampoco es este vídeo un caso excepcional, muy al contrario.

El vídeo al que se hace referencia puede verse aquí.

Del todo punto inútil, o imposible, sería poner aquí por escrito una refutación suficiente de las incalculables sandeces que se dicen en este vídeo. Lejos de mí tal pretensión; menos aún tratar de convencer o persuadir a nadie, pues esa forma de interacción tan sólo es válida ante dos opiniones divergentes que partan de hechos objetivos y verificables. Y no es este el caso.

19 de febrero de 2016

El MCRC

Alexandru Andrei Szekely

Hacía mucho tiempo que deseaba escribiros esta pequeña exposición sobre el MCRC, para descubrir vuestras opiniones y quizá suscitar algo de debate. Como veréis, la amplitud de los temas tratados y, mal que me pese, mi conocimiento a veces poco profundo sobre ellos (sistemas electorales, la cuestión del sujeto político, etc.) cargan este escrito de vacilación. Sin embargo, y tras varias reconsideraciones, he decidido darlo por concluido con todas sus taras, pues la inoperancia derivada de la duda que paraliza es contraria a toda noción ética. Pido a quienes lo lean y puedan comentar algo al respecto que sean todo menos indulgentes conmigo.

3 de diciembre de 2015

Cataluña es España

Alexandru Andrei Szekely

A los lectores y colaboradores de este blog, ¡saludos! Vosotros no me conocéis, ya que nunca he llegado a dejar ningún comentario o entrada, pero soy un asiduo lector de este blog que me ha enriquecido verdaderamente mucho, penetrando siempre en el fondo de cuestiones éticamente importantes, el estilo, los sentimientos, la política, etc. No quisiera dejar pasar este momento para agradecéroslo, ya que la dificultad o complejidad de muchas de las cuestiones aquí tratadas me había causado mucha inquietud e incluso tormentos intelectuales hasta que no daba con el comentario oportuno que me abría nuevas vías de comprensión. El aprendizaje es arduo y fatigoso si no se dispone de un maestro, o de una comunidad de ellos, que nos guíen y nos proporcionen las respuestas a aquellas preguntas que van adquiriendo una dimensión más que anecdótica o instrumental, convirtiéndose a veces en auténticos pesares. Quiero agradecer también públicamente a mi profesor Alberto Luque haberme introducido este blog, y la entusiástica generosidad que ha brindado siempre en sus artículos y en conversaciones privadas.
No quiero arrebataros vanamente más tiempo, así que pasaré directamente a aquello que querría exponeros. Vosotros representabais hasta ahora un motivo de íntimo orgullo por vuestra serena actitud ante la situación catalana. Vuestra serenidad se me hizo recurrentemente patente en esos valiosos ejercicios en que separáis la doxa de la episteme, la ideología de la verdad, el espejismo y la ofuscación del hecho probado e indiscutible. Os escribo esto para informaros de una concentración popular organizada en la plaza Sant Jaume en Barcelona, el día 19 de diciembre, la jornada de reflexión antes de la elecciones, por el MCRC (Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constituyente), organización cultural fundada por Antonio García-Trevijano, a quien ya habíais citado hablando del derecho a decidir.

30 de septiembre de 2015

Lo ingenioso y lo juicioso (Podemos, España)

Alberto Luque

La reciente campaña electoral en Cataluña necesariamente ha tenido que parecer escandalosa y repugnante a muchos. Porque lo ha sido, de la cabeza a los pies. Ha sido, ante todo, una campaña ingeniosa. Una verdadera apoteosis de ingenio, lunatismo y extravagancia. Las ocurrencias de unos y otros —incontables y reiteradas hasta la náusea— han alcanzado, en efecto, las más altas cumbres históricas de lo ingenioso, que es —para Kant y para cualquiera que razone bien— lo opuesto a lo juicioso. Como habitualmente en este blog se plantean y se discuten temas de alto vuelo teórico, y además se hace de propósito también con método y filosofía, casi les parecerá a muchos —a veces a mí mismo— un error descender al fango oscuro del griterío mal llamado «político», que en nuestros días está más cerca de la verdulería, la superstición o la prensa amarilla que de la filosofía. Pidámosle a cualquier militante o dirigente de cualquier partido político, al azar, que tome algún libro de historia de las ideas políticas (el de Sabine, por ejemplo), y me juego el páncreas a que le produce algún brutal efecto somático: desorientación, vértigo, náuseas, escozor… o bien lo deja estupefacto e inquieto, al comprobar la insalvable sima que se abre entre su ignorancia, lo que él llama «política», y lo que significa realmente la política.

17 de mayo de 2015

De la hegemonía en abstracto y en concreto

Alberto Luque

El de hegemonía es un concepto tan polisémico que incluye categorías inconmensurables. Sólo su sentido formal es común a todas las acepciones, sentido más o menos estrechamente vinculado a su etimología, como poder de dirección, autoridad o influencia dominante. En sentido político, es extensivamente sinónimo de poder, o sea que acompaña a éste como la sombra al cuerpo. Aun así, no significa lo mismo —como no son lo mismo el cuerpo y su sombra—, y es necesario distinguir partes en tal concepto, y especialmente conviene distinguir la «hegemonía cultural». En los fundadores del marxismo ya queda meridianamente claro que la ideología dominante no es otra cosa, regularmente, que la ideología de la clase dominante. «Regularmente» significa: en los estadios históricos, más o menos dilatados, en que el orden socioeconómico es invariable y tenaz, en que la clase dominante lo es incontestablemente, porque las relaciones de producción se corresponden muy coherentemente con el modo de producción —es decir cuando éste no acusa una crisis global, no se resquebraja en su raíz, sino que soporta bien una miríada de pequeñas contradicciones ocasionales o más o menos persistentes. Así, el orden feudal es estable y hegemónico durante siglos tras la desintegración del orden esclavista, y el orden capitalista resulta ineludible tras la disolución del feudal. El endémico problema de la vivienda, o el de la delincuencia, o la corrupción, etc. son contradicciones soportables mientras no se intensifican, y no se intensifican por sí mismas, autónomamente —salvo en casos anómalos—, sino cuando todas las relaciones sociales acusan agudamente su contradicción con el modo de producción (la estructura de la propiedad, la propiedad privada de los medios de producción).

6 de diciembre de 2014

El círculo, la elipse y el regulador: En defensa de Podemos

Alberto Luque

Pierre Gassendi decía que uno debía guardar lo que ha escrito durante 30 años antes de ofrecerlo a la opinión pública, tras haberlo meditado y madurado. Él mismo no pudo cumplir su propio precepto, que quizá sólo era una forma de expresar, exageradamente, su acuerdo con Epicuro en llevar una vida clandestina. Yo también soy partidario de la vida latente epicúrea, sin exagerar. Es bueno pensar antes de hablar, pero no cuando esto significa cobardía, sino cuando significa honestidad intelectual, serenidad y temple. Lamentablemente, hoy en nuestro país nadie practica esta modalidad de la prudencia; lejos de meditarlo durante 30 años, se escupe lo que se siente en menos de 30 segundos. De modo que no existe ni verdadera reflexión ni verdadero diálogo. Este apremio indica un alineamiento perentorio, un estado de emergencia, de combate, y el lado positivo consiste en que revela una dilucidación de posiciones. Se está inmediatamente, incondicionalmente, enérgica y decididamente a favor o en contra de algo, lo que significa que ese algo no nos deja indiferentes. En este caso, ese algo entusiasmador es el «fenómeno» Podemos. El revuelo y la precipitación con que este partido es atacado es, pues, odioso intelectualmente, pero a la vez estimulante: nos empuja a tomar partido, nos obliga a escoger, y seguro que, bajo apremios tan rabiosos, muchos escogerán lo que más les perjudica. Hagámoslo, pues, sin demora, pero reflexivamente.

27 de diciembre de 2013

El espíritu de la risa

Alberto Luque

Frans Hals, Peeckelhaering [1628–1630,
óleo sobre lienzo, 75×62 cm,
Staatliche Kunstsammlungen, Kassel].
Todos los años son iguales, todos distintos… O bien: todos los hombres son iguales (no quizá frente a la ley, frente a la muerte seguro), y todos son distintos; todos los átomos son iguales, y también distintos… No pretendo iniciar aquí y ahora ningún curso de lógica dialéctica. Había pensado en proponer el tradicional ejercicio intelectual (o sentimental) típico de cada final de año consistente en rememorar y hacer balance de las experiencias vividas en el que acaba. Pero enseguida me he dado cuenta de que era más interesante reflexionar acerca de ese mismo ejercicio mental, acerca de lo que significa hacer balance, comparar lo esperado con lo logrado, recordar lo memorable, y también lo que olvidamos proseguir… ¿Por qué es esto más interesante que el simple y tradicional recuerdo y resumen del año? Pues porque es muy distinto lo que cada cual concibe como digno de rememorar, o mejor dicho, porque son inagotables los aspectos a juzgar y los fines con que cada cual lo hace. La dirección de un partido político, el jefe de estudios de una titulación universitaria, el contable de una empresa, un comisario de policía, un ama de casa, un estudiante… cada club, cada individuo, en cada rol o circunstancia, ha de llenar ese balance con unos contenidos y unos propósitos muy diversos, y lo único común es el carácter abstracto de la razón de ser de un balance.

19 de julio de 2013

Contar la historia hacia atrás (1)

Alberto Luque

Más de un historiador o filósofo se ha preguntado alguna vez si no se obtendría algún beneficio de ensayar un relato histórico invertido, desde el presente hacia el pasado. No tengo noticia de que tal empresa se haya llevado a cabo, ni fallida ni exitosamente. De entrada, la juzgo imposible. En cambio, sí se ha practicado esa inversión del tiempo narrativo en la fantasía literaria. Propongo examinar no sólo estrictamente qué posibles virtudes lógicas y pedagógicas tendría una historia contada al revés, sino también a qué aspectos filosóficos es obligado atender para que este divertimento intelectual sea algo más que hablar por hablar.

17 de junio de 2013

España contra Cataluña: El simposio de la vergüenza

Josep Maria Viola

Pensarán algunos que es por placer que vuelvo una y otra vez al tema del nacionalismo: en absoluto, no soy masoquista. Uno de mis mayores deseos sería poder ver con mis propios ojos la extinción de esta ideología execrable, de este cáncer que emponzoña toda nuestra vida social. Sin embargo, y teniendo en cuenta el panorama actual, ni siquiera el genio de la lámpara o el dragón Shenron serían capaces de concederme tal cosa. Al menos no en Cataluña, donde el nacionalismo está más fuerte y crecido que nunca. La razón de mi regreso a este asunto es reactiva: me niego a permanecer en silencio mientras la barbarie nacionalista coloniza, día tras día, todos los espacios de la vida pública, inculcando por todos los medios y en todas las esferas un dogma fundado en delirios y falacias.

2 de junio de 2013

Un dudoso reciente auge del esoterismo en el arte

Alberto Luque

Vassily Kandinsky, Komposition VI (1913, 195×300 cm,
San Petersburgo, Museo Nacional de L’Ermitage)
En la discusión sobre el caso de Hilma af Klint propuesto por Vicenç Furió en la anterior entrada se ha planteado no sólo el problema de si la obra de esta artista merecía incorporarse con pleno derecho a la historia de los orígenes de la abstracción, sino también el problema de si esta incorporación afectará, positiva o negativamente, al perturbador papel que el esoterismo declarado juega en la fundamentación de la teoría de la vanguardia. Aunque casi nadie ha ignorado nunca las motivaciones místicas de muchos pintores contemporáneos —desde Kandinsky o Mondrian hasta Tàpies o Beuys—, lo corriente es no considerar esas motivaciones más que como una anecdótica anomalía. Es incómodo para cualquier historiador o crítico de mentalidad racionalista tener que admitir que la más vulgar superstición sea un factor de peso en la génesis del arte abstracto. Para resguardar la legitimidad intelectual de la vanguardia del letrón del oscurantismo místico, era necesario contemplar esas creencias espiritistas como simples caprichos personales, y como la tendencia a la abstracción también se da con la misma fuerza entre artistas que no las comparten, la estrategia de considerarlas irrelevantes no parece errónea ni arbitraria.